Si el Ministerio de Industria aprobó y reguló hace unas semanas el uso del teléfono móvil en pleno vuelo, el otro cabo comunicativo que quedaba suelto, la conexión a Internet desde la cabina del avión, no parece entrar en los planes a corto plazo de Industria.
Al otro lado del charco, en EEUU, varias compañías aéreas prestan con normalidad este servicio desde hace algún tiempo. Sin embargo, no está teniendo el éxito que en un principio podría parecer. Menos del 10% de los pasajeros que estarían capacitados tecnológicamente para hacer uso de Internet a bordo del avión, se benefician de este servicio.
Las perspectivas son aún menos halagüeñas si tenemos en cuenta que un buen número de compañías prestan este servicio gratis, de forma promocional, debido a la “juventud” del mismo. Y parece ser ese, el precio, uno de los principales motivos por los que no acaba de arrancar el wifi aéreo.
Gogo, el mayor proveedor de Internet en vuelo de EEUU, cobra por 5 dólares por conexión en vuelo de 90 minutos, precio que se eleva hasta los 13 dólares si el vuelo supera las 3 horas. Con estos precios es comprensible que los viajeros se dediquen a viajar y no a conectarse a Internet, aunque no se acaba de entender el poco uso de esta tecnología a precio cero.
Al final va a resultar que con tanto ordenador y tanta conexión agradecemos un rato “offline”, y que mejor que disfrutar del paisaje blanco y azul desde lo alto para desconectar.