Francia, uno de los países de la UE con mayor penetración de banda ancha entre la población y tarifas más económicas, no tiene suficiente. El ejecutivo galo ha pedido a las operadores de Internet que lancen una “tarifa social” de banda ancha que elimine la barrera del precio y permita así llegar al acceso universal a la WWW.
El tope que ha propuesto el Gobierno se sitúa en 20 euros, un precio muy económico, sobre todo si se compara con las tarifas españolas, y asumible por la mayoría de los usuarios, incluso los de más bajos recursos que no pueden permitirse una cuota mensual de 40 o 50 euros.
Pero Sarkozy no sólo tiene en mente rebajar el precio de la banda ancha para potenciar el uso de Internet, sino llevar a cabo un ambicioso plan para desplegar redes de fibra óptica por todo el país y situar a Francia a la vanguardia europea en redes de última generación, así como conseguir explotar todo el potencial de la red con servicios de teletrabajo, telemedicina, justicia…
Sarkozy parece estar tomándose este empeño como algo personal y también se ha comprometido a conceder préstamos a las operadoras para motivarles a invertir en la implantación de redes en zonas de difícil acceso.
Con todas estas medidas, Francia se acerca cada vez más al tan debatido acceso universal. Quizá algún día España también empiece a considerar el acceso a Internet como un Derecho elemental y, ¿quién sabe?, esté subvencionado por la Seguridad Social.