Aunque la tecnología nos rodea, nos ha hecho la vida mucho más fácil y ya no podemos vivir sin ella, no todo son ventajas en esta nueva forma de afrontar el mundo. Según expertos de “The New York Times”, el uso continuado de las nuevas tecnologías puede causar problemas de concentración, pensamiento fracturado y, incluso, adicción.
Está claro que la tecnología ha influido definitivamente en nuestras vidas. Internet, sobre todo, ha cambiado nuestra forma de pensar y comprender. Pero lo que pensábamos que era para bien, aumentando nuestra capacidad para llevar a cabo varias tareas a la vez o hacer las cosas más rápido, es justamente lo contrario.
La multitarea tecnológica está acabando con nuestra capacidad de concentración y de catalogación de la información. Debido al flujo constante de datos ya no sabemos diferenciar entre información relevante y superflua, y, lo que es peor, esto nos crea adicción.
La estimulación constante provocada por la rapidez tecnológica nos genera un estrés que desemboca adicción. Al eliminarse dicha estimulación, la persona puede sentir vacío y aburrimiento. Según la directora del Instituto Nacional de Abuso de Drogas (EEUU), Nora Volkow, el atractivo que produce la constante interactividad digital puede compararse con el que producen las drogas o el alcohol.
Lo que parece quedar claro es que, por mucho que nos adviertan de las posibles consecuencias negativas de estar siempre conectados, hoy por es muy difícil “desengancharse” de la tecnología.