Si en España ya se ha incluido la conexión de un mega dentro del servicio universal, en otros países europeos el debate se centra en cómo poder asegurar un acceso a Internet de calidad a todas las zonas, incluidas las rurales.
Es lo que ocurre en el Reino Unido, que ha abierto una consulta a las empresas de telecomunicaciones privadas para decidir dónde gastará sus inversiones en banda ancha en las zonas rurales. Esta decisión viene motivada por la promesa gubernamental de que todas las zonas del país podrían acceder a 2 MB de banda ancha antes de 2012.
El gobierno está preocupado puesto que si la empresa privada tiene en sus manos la implantación de la banda ancha, con lo que hay ahora, solamente la mitad de la población tendría acceso a velocidades más altas, mientras que el acceso por parte de los residentes en zonas rurales, que ahora carecen de él, es más dudoso.
El objetivo de la implantación de la banda ancha de 2 MB es, fundamentalmente, el poder instaurar la telemedicina y trabajo a domicilio a través de redes más veloces.
Ahora la pelota está en el tejado de las empresas de telecomunicaciones, que tienen 12 semanas para responder.