Los datos móviles están multiplicándose exponencialmente desde hace algunos años. La aparición de los netbooks y portátiles cada vez más ligeros y el lanzamiento de teléfonos con conexión a Internet a precio asequible ha generado un consumo de datos que por primera vez ha superado al tráfico de llamadas de voz.
Según Ericsson, compañía líder mundial en la venta de equipos de banda ancha móvil, el tráfico de datos creció en los últimos dos años un 280% y, probablemente, se duplicará cada año durante los cinco siguientes.
Aunque se esperaba que los datos sobrepasaran a la voz en algún momento, debido al gran volumen que se maneja actualmente, este dato no deja de resultar curioso si se tiene en cuenta que, a nivel mundial, “sólo” hay 400 millones de suscriptores de banda ancha móvil, frente a los 4.600 millones de contratos de telefonía móvil clásica. Aún siendo la décima parte, los usuarios de redes 3G consumieron en el último mes de 2009 140.000 terabytes.
Las redes sociales han tenido mucho que ver en este crecimiento. La conexión desde el móvil a páginas como Facebook está siendo promocionado por cada compañía que tiene en su catálogo algún smartphone. Y estas conexiones son una de las principales generadoras de datos móviles.
Este elevado consumo, motivado por la demanda de conectividad en cualquier lugar y momento, dibuja un panorama muy halagüeño para las operadoras, pero también complicado, porque dotar de la infraestructura correcta a todo este intercambio de información supone un reto empresarial y requiere fuertes inversiones que las telecos, hoy por hoy, no están dispuestas a asumir.