Tras el anuncio del secretario de estado de Telecomunicaciones, hace casi dos años, de la reducción del proceso de portabilidad de líneas móviles de cinco días hábiles a sólo 48 horas, los usuarios vieron un hilo de esperanza en el enmarañado proceso de cambio de operador. Pero su alegría ha durado poco. Tras unas semanas de funcionamiento de la nueva Entidad de Referencia de la Portabilidad, el sistema no ha dado más que problemas y las 48 horas de plazo se están convirtiendo en casi un mito.
La Entidad de referencia de la Portabilidad, amparada por la CMT, nace como una plataforma única para realizar los cambios de operadora móvil de una manera unificada, de forma más eficaz y transparente. Este paso era algo necesario debido a la cantidad de actores que intervienen actualmente en el mercado de la telefonía móvil, pero la realidad es que las zancadillas entre telecos no han desaparecido a pesar de la creación de esta entidad.
Pero desde la puesta en marcha de la ERP los retrasos han sido continuos y el plazo de las 48 horas, no sólo no se ha cumplido, sino que ha aumentado notablemente. Este colapso se presupone debido a problemas informáticos y de compatibilidad con los sistemas de las diferentes operadoras, pero bien podrían ser retrasos intencionados con el fin de dificultar la fuga de clientes. Lo habitual hasta ahora.
Si todos estos problemas informáticos se solucionan y se cumplen los plazos estipulados, los interesados en realizar una portabilidad a otra compañía se ahorrarán días de espera, extrañas incidencias y odiosas llamadas de la compañía portada para contraofertar productos y servicios poco o nada interesantes. 48 horas y portado. Algo que hoy por hoy parece todavía una utopía.