Los internautas españoles casi nunca están contentos con nada que tenga que ver con la calidad de su conexión a la Red, pero los datos del último informe del Eurobarómetro han dejado clara la poca conformidad de los usuarios con la velocidad a la que se conectan.
Según las conclusiones del último Eurobarómetro, España es el país con menos usuarios satisfechos con la velocidad de su conexión, por detrás incluso de otros países “menos desarrollados” como Rumanía, Malta o Letonia.
Estos datos pueden tener varias explicaciones, además de la insatisfacción crónica española. La tecnología de banda ancha usada mayoritariamente en nuestro país es el ADSL, y su uso es tres puntos superior por encima de la media del resto de países europeos, donde están más extendidas otras tecnologías como el cable o la fibra óptica.
El problema del ADSL es que su velocidad y la estabilidad de ésta depende de la distancia del usuario con respecto a la central que proporciona la conexión. Lo que provoca grandes variaciones en el flujo de tráfico y velocidades muy por debajo de las contratadas por el usuario.
Otro de los inconvenientes del mercado español es la alta cuota de mercado que mantiene Telefónica, a pesar de perder el monopolio de las comunicaciones del país hace bastante tiempo. Las velocidades que proporciona Telefónica -máximo ADSL de 10 megas para los usurarios residenciales- son, de lejos, las más bajas con respecto a otros exmonopolios europeos.
Todos estos condicionantes conforman un mercado de Internet caro y limitado, y, según los datos plasmados en el Eurobarómetro, totalmente insuficiente para un usuario cada vez más preparado y exigente.