Generalmente el adjetivo “low cost” va asociado a sectores como los viajes o la ropa, pero la actual situación económica ha obligado a extender la moda del bajo coste a otros mercados antes ajenos. Y el sector móvil no se ha quedado fuera.
La telefonía móvil ha sido un sector económicamente muy bueno desde que surgió, pero la crisis le ha afectado como a todos y las grandes corporaciones han tenido que optar por medidas innovadoras para mantener sus beneficios. El lanzamiento al mercado de móviles “low cost” es el mejor ejemplo.
Aunque casi todos los fabricantes de telefonía tienen una gama baja con la que lanzan móviles con prestaciones limitadas, orientados a un público poco exigente, la novedad reside en que estos nuevos modelos “low cost” son terminales de gama alta pero baratos, con prestaciones muy similares a otros modelos que pueden llegar a costar hasta cinco veces más.
Un ejemplo claro de estos modelos es el nuevo Nokia C5, un gama alta por poco más de 100 euros libre. La compañía finlandesa nos tenía acostumbrados a teléfonos último modelo, con las mejores prestaciones y de los más caros del mercado, pero ahora se apunta a la nueva moda y nos sorprende con el C5, el primero de esta nueva serie. Todo un smartphone envuelto en un diseño clásico Nokia que encierra en su interior el sistema operativo de la casa, Symbian, y prestaciones de sus hermanos mayores como conectividad 3g o gps.
Las operadoras también se unen al carro del bajo coste y lanzan sus propios móviles “marca blanca”, teléfonos con los que el comprador se puede ahorrar hasta un 35% respecto a otro móvil de las mismas características. Estas ventas proporcionan una fuerte diferenciación a las operadoras, que se desmarcan así de sus competidores y también importantes beneficios, ya que aunque este tipo de móviles resulten baratos para el usuario, también lo son para las mismas operadoras, que subcontratan su fabricación a empresas normalmente asiáticas.
Parece que por fin llega una moda al sector móvil que beneficia también a los consumidores y no sólo a fabricantes y operadoras. Al final, la crisis va a servir para algo…