Conforme la tecnología avanza y se confirma como alternativa de futuro, su precio se va rebajando para hacerla accesible a la mayor cantidad de gente. Esto mismo está pasando con las femtocélulas, un sistema diseñado para mejorar la calidad de las conexiones móviles en interiores.
Hasta ahora, debido a la juventud de la tecnología, su precio era demasiado elevado y sólo estaba siendo probada por clientes comerciales, pero conforme va descendiendo su precio, las operadoras estarán en disposición de ofrecerlas al cliente particular, como hará la compañía americana AT&T el próximo abril.
Las femtocélulas son pequeños dispositivos destinados a ser instalados en el interior de una vivienda y que convierten a ésta en una estación base mejorando la cobertura de las conexiones móviles. Una mini antena de telefonía.
Las ventajas son claras para ambos actores implicados en el proceso. El usuario ve mejorada la cobertura 3G en el interior de su casa, donde es más complicado lograrlo, y, además, puede beneficiarse de tarifas de voz más baratas al dirigir todo el tráfico móvil de voz y datos a través de la conexión fija (ADSL o cable). El operador, por su parte, se ahorra los costes de tener que hacer mejoras en su infraestructura de telefonía y, a la vez, consigue liberar ciertos espectros de red habitualmente saturados.
La única pega para generalizar este sistema era su alto precio, algo que Ubiquisys, fabricante de las femtocélulas, parece haber solucionado. La compañía ha anunciado que su nuevo 3G-mini se pondrá a la venta por menos de 100 dólares, un precio que las operadoras pueden asumir y que pondría a las femtocélulas en el mercado de particulares.
Todo parece indicar que este sistema llegará al sector de la telefonía para quedarse. Sólo falta saber cuándo llegará a España, Vodafone y Movistar ya han realizado pruebas piloto, y cuánto quieren cobrar las operadoras por perder parte de sus ingresos por voz en favor de los datos.