La fibra óptica está dando mucho que hablar en los últimos tiempos. Se presenta como una tecnología de futuro, con velocidades hiper rápidas y con una estabilidad sin duda, pero lo cierto es que su realización a corto plazo es más que cuestionable dado el alto precio del despliegue físico de las redes. Ningun operador parece dispuesto a asumir el costo de la puesta en marcha de esta tecnología.
Sobre este tema se ha centrado la intervención de Fabio Colasanti, director general de la Sociedad de la Información y Medios de la Comisión Europea, en el V Foro Ministerial Unión Europea, América Latina y Caribe sobre la Sociedad de la Información, celebrado en la localidad de La Granja, Segovia.
Colasanti cree que los gobiernos de los diferentes países europeos podrían ayudar a llevar a cabo el despliegue tecnológico de la fibra óptica asumiendo parte de las inversiones necesarias. Para él, es casi un deber gubernamental adoptar las medidas que hagan falta para impulsar y facilitar el desarrollo de las redes FTTH en Europa.
En este punto, en la necesidad de inversión publica en tecnología, han coincidido varios de los ponentes como Francisco Ros, secretario de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información, el catedrático de Economía Emilio Ontiveros o Jesús Banegas, presidente de la patronal tecnológica AETIC.
Las empresas privadas no fomentan la fibra óptica por el alto coste que supone y la falta de amortización a corto plazo, así que los gobiernos deberían coger el timón de este desarrollo e impulsar inversiones, ayudas o incluso, pensar en constituir operadoras nacionales de fibra óptica, con redes bajo propiedad del país. Así se daría un empujón definitivo a esta tecnología de futuro.