Mientras por un lado el Gobierno prepara un servicio universal de banda ancha raquítico y poco realista con las necesidades de transmisión actuales, por otro anuncia a bombo y platillo su nuevo Plan Avanza, una serie de medidas utópicas que incluyen conexiones de 100 Mbps para la mitad de la población en 2015.
Entre otras medidas como extender las TIC al sistema educativo y la sanidad o la Administración sin papeles, el Plan Avanza 2 hace especial hincapié en el desarrollo de infraestructuras de telecomunicación y en el fomento de la inversión en redes de alta velocidad. Pero, o mucho tiene que cambiar la dirección de la actual política de inversiones en redes o la soñada velocidad del Plan Avanza se quedará en una mera formalidad administrativa.
Porque el Gobierno parece olvidar que España no sólo no ha alcanzado al resto de países europeos en velocidades e infraestructuras de banda ancha, sino que todavía está muy lejos. Con una fibra óptica aún subdesarrollada y con sólo un triste 10% de la población navegando a más de 10 Mbps, las velocidades anunciadas por el Gobierno despiertan la risa floja.
La estrategia del Plan Avanza tiene un buen planteamiento, pero irreal. O el desarrollo de las infraestructuras pertinentes, valorado en muchos miles de millones de euros, se convierte en prioridad absoluta o mucho me temo que el mega universal será la única velocidad que nos proporcione el Gobierno.