Telefónica se ha propuesto tener una banda ancha más ecológica y, junto con otras 9 operadoras de telecomunicaciones del viejo continente, se ha comprometido a reducir la emisión de CO2 y el consumo eléctrico de sus infraestructuras en un 50% los próximos años.
Con estas nuevas incorporaciones, serán 20 las operadoras que, desde 2007, han contraído este código de conducta ecológica, lo que supone un 72% de las líneas de banda ancha activas en la Unión Europea.
Para conseguir esta importante reducción en la emisión de dióxido de carbono, el exmonopolio deberá sustituir progresivamente buena parte de su equipamiento técnico, tanto doméstico (routers, módems…), como el de las centrales, por suministros más eficientes y de bajo consumo.
Actualmente, las tecnologías de la información y la comunicación suponen un 8% del gasto energético de toda la Unión Europea, y el 15% de este consumo corresponde a equipos y componentes de las redes de banda ancha.
A largo plazo, la mejor solución para la contaminación tecnológica de este tipo es la utilización de la fibra óptica. Se ha comprobado que las redes de FTTH son más limpias que el par de cobre -el utilizado por el ADSL-, y consumen hasta un 75% menos de energía, lo que supone una disminución del 85% de gases efecto invernadero.
A todas luces, la fibra se sitúa como la solución de futuro, tanto por su velocidad, como por su conciencia ecológica, aunque sea involuntaria. El resto de operadoras españolas deberían seguir los pasos de Telefónica, que, en esta ocasión, ha acertado de pleno.